El gatillero de la Escuela Elemental Sandy Hook, Adam Lanza, se había armado con cientos de balas el 14 de diciembre, antes de que entrara a la escuela de Newtown. Pero también hizo algo más.

Se puso un par de tapones para los oídos.

Los investigadores no saben si los tapones para los oídos son significativos para su investigación, pero ellos han especulado que Lanza los usaba porque era una costumbre al visitar el campo de tiro, o para amortiguar los gritos de los niños durante su arraso en la escuela.

Es un extraño detalle más de el extraño, delgado, hombre de 20 años.

“Es simplemente raro [que se pusiera tapones en los oídos] dada la cuenta de lo que estaba a punto de ir a hacer”, dijo una fuente. “No es como que tuviera que preocuparse por la protección de sus oídos a largo plazo porque tenía que saber que no iba a salir del edificio.”

Según la policía intenta concluir, al menos la parte de la escena del crimen, de su investigación de los asesinatos en serie de Lanza que dejó a 26 personas muertas en la escuela, incluyendo 20 de primer grado, los tapones para los oídos no son la única prueba que muestra que Lanza pudo haber llevado hábitos del tiro o de los videojuegos del mundo virtual en su masacre del mundo real.

Lanza cambiaba revistas con frecuencia según disparaba su camino a través de las aulas del primer grado de Lauren Rousseau y Victoria Soto, a veces disparando tan sólo 15 tiros en una ronda de 30, dijeron fuentes.

Más de una semana después del tiroteo, los investigadores todavía encontraban balas bajo las puertas, en las alfombras y en las paredes en la escuela según trataban de coincidir las cubiertas de las balas con las revistas.

Los investigadores son conscientes de que la recarga frecuente es común en juegos de video violentos porque un jugador experimentado sabe que nunca debe entrar en un nuevo edificio o a una habitación sin un cargador lleno para que no corra el riesgo de quedarse sin balas. Esto ha llevado a la especulación privada de que esta podría ser una razón por la cual el reemplazaba las revistas con frecuencia.

Los investigadores no han dicho cuántas balas Lanza disparó con el fusil semiautomático Bushmaster después de que entrara a la escuela disparando media docena de rondas a través del cristal en la entrada de la escuela. Fuentes dijeron que disparó aproximadamente 150 proyectiles durante el tiroteo.

Además de los tapones para los oídos, que llevaba toda la ropa negra bajo un chaleco de utilidad color verde olivo con los bolsillos llenos de 30 cartuchos para el Bushmaster.

Lanza dejó una escopeta, capaz de disparar 20balas, en el baúl del auto. Todas las armas estaban registradas a su madre, Nancy Lanza y parecen que han sido compradas legalmente entre los años 2010 y 2012, dijeron fuentes.

La policía también encontró balas fuera de la escuela, en el estacionamiento, incluyendo algunos en al menos tres vehículos pertenecientes al personal escolar, incluyendo el de Rousseau. Durante el principios de este mes, la policía estatal trajo los autos utilizados por los primeros agentes de la policía de Newtown en llegar a la escuela a la escena para intentar determinar si tal vez Lanza le disparaba a ellos cuando llegaron. Las patrullas de la policía no fueron atacadas y los oficiales no informaron si creían que les estaba disparando.

El tiroteo de Lanza se inició en la mañana en su domicilio de la Calle Yogananda en Newtown, donde mató a su madre de cuatro tiros en la cabeza con un rifle calibre .223 mientras ella dormía. En la búsqueda de la casa, la policía descubrió que Lanza tenía miles de dólares en juegos de video violentos.

Antes de abandonar la casa, Lanza destruyó el disco duro de su computadora, el cual probablemente guardaba algunos registro de los juegos que jugaba y co quien. Con esto destruyó cualquier oportunidad de ver si él tenía un manifiesto o había escrito algo que indicara que el planeó la masacre o por qué escogió la escuela elemental.

Lanza se mató en el salón de Soto con una de las dos pistolas que llevaba cuando se dio cuenta de que la policía lo acarrolaba. Todavía llevaba los tapones para los oídos cuando la policía encontró su cuerpo.